jueves, 12 de febrero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
14. Métodos de limpieza no químicos para apartamentos y zonas publicas usados por las camareras.
13.- Por lo menos el 10% de las sabanas y toallas están marcadas con la marca de la flor de la CEE o el Cisne Nórdico (Nórdica Swan).
12.- uso de envases monouso
11.- Se usa papel higiénico sin cloro
Greenpeace ha lanzado en España una campana para forzar a las empresas papeleras a sustituir el blanqueo con cloro de la, pasta de papel por otra tecnología que utilice el oxígeno o el agua oxigenada, menos contaminantes. Greenpeace invita a los consumidores a que soliciten productos sin cloro en los establecimientos de venta de productos de papel y exijan a los fabricantes que no lo utilicen. Según sus cálculos, cada año se vierten 9.500 toneladas de organoclorados en el Mediterráneo, 4.500 en el Atlántico y 16.000 en el Cantábrico, procedentes, de nueve industrias papeleras.
La campaña de Greenpeace incluye el envío masivo de tarjetas postales a Aspapel (la asociación patronal del sector) exigiendo el cambio de la tecnología empleada y advirtiendo que en otro caso se consumirá papel blanqueado sin cloro procedente del norte de Europa, donde campañas similares forzaron a la industria a modificar' sus técnicas de blanqueo.El papel procedente de pasta tratada con oxígeno o con peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) no es tan blanco ni tan brillante como el tratado con cloro, pero los ecologistas consideran que su calidad es suficiente. "En cualquier caso, un papel ligeramente menos blanco es un precio pequeño a pagar por eliminar prácticamente el 25% de los residuos tóxicos que se producen en España" indican. "Porque no siempre lo más blanco es lo más limpio reza un lema de la campaña.
El gas cloro, cuando entra en contacto con moléculas orgánicas, se une fuertemente a los átomos de carbono creando nuevas sustancias conocidas como organoclorados.
Ninguna empresa española tiene una gama de productos de papel libre de cloro, ya que el sector papelero español no pro duce papel de este tipo para el mercado interior. Existe en el mercado papel libre de cloro pero de, ' importación. Estos productos pueden ser reconocidos, pues la legislación de los países productores exige que se identifiquen claramente como elaborados con papel libre de cloro, o bien ton la denomina ción de papel ecológico. La etiqueta de papel reciclado no garantiza que esté libre de cloro porque se recicla tanto el trata do como el que no.
Efectos negativos
Greenpeace sostiene que los vertidos, en ríos o directamente en el mar, de las fábricas de celulosa que utilizan cloro para el blanqueo tienen numerosos efectos negativos para la vida acuática: "Suprimen el sistema inmunitario, dañan el metabolismo y afectan la capacidad de reproducción, entre otros efectos a largo plazo". Y añaden que el papel blanqueado con cloro también está contaminado, y algunos derivados tóxicos, como la dioxina, pueden contaminar a su vez los productos que entren en contacto con este papel, y citan, los cartones deleche y filtros de café.
"Los científicos sospecharon durante muchos años que el blanqueo con cloro' de la pasta de papel podría crear dioxinas, la toxina más potente que se conoce", se dice en un informe interno de Greenpeace. "Estas sospechas fueron confirmadas en 1985, cuando la Agencia de EE UU para la Protección del Medio Ambiente (EPA) detectó dioxinas en peces, río abajo de los vertidos de, fábricas de pasta de paper en Maine y Wisconsin La dioxina se encontraba también en la pasta de papel blanqueda, por lo que estaba literalmente contaminando todos los productos de papel domésticos: pañales, elementos sanitarios, papel higiénico, papel de cocina, folios y filtros de café. Estudios más recientes", añade el informe, "demostraron que los productos lácteos empaquetados en cartones blanqueados pueden absorber dioxinas en cantidades alarmantes, lo que llevó a Nueva Zelanda a dejar de utilizarlos".
Según esta organización ecologista, por término medio, las fábricas de pasta de papel que utilizan eucalipto como materia prima vierten unas 30 toneladas de organoclorados tóxicos por cada 1.000 toneladas de celulosa, que son 60 toneladas en el caso de utilizar madera de pino. Las factorías que han mejorado su tecnología pueden reducir esos vertidos a 10 y 20 toneladas, según utilicen eucalipto o pino. El sector papelero es, según Greenpace, responsable de la producción del 25% de los residuos tóxicos en España.
Las plantas depuradoras, incluso las que utilizan tratamientos biológicos, no son efectivas para destruir los residuos organoclorados. La organización ecologista estima que sólo eliminan el 30% de las sustancias organocloradas.

